
Componendas, favores personales y cálculo político primaron en la elección de personera en el Concejo de Tuluá.
Por Robert Posada Rosero
Componendas, favores personales y cálculo político fueron razones suficientes para que en una sesión relámpago el Concejo de Tuluá eligiera por unanimidad como personera a la abogada Beatriz Eugenia Jiménez González, el pasado martes 9 de enero.
Los restantes 6 aspirantes, si acaso, sirvieron de adorno o disculpa para darle un toque democrático al show que el actual alcalde y su alfil en el cabildo, concejal Denny Osorio, ya tenían montado.
Como contaban con las mayorías, 12 de 17 concejales, Osorio se encargó de pedirles a los restantes ediles (5 que no apoyaron a Chepe Gómez), que le hicieran el favor de votar por su candidata. ¿Con qué argumentos los convenció?, sólo ellos lo saben. (Ver nota: http://www.elpais.com.co/elpais/valle/noticias/oposicion-triturada-por-aplanadora-gubernamental-y-favores-politicos)
Lo lamentable para Tuluá es que la labor de controlar disciplinariamente a los funcionarios que estarán en la administración local durante los próximos cuatro años quedó en manos de quienes debe cuidar, algo así, como ‘el ratón cuidando el queso’. Recuerdan el papel de estos funcionarios de bolsillo en Bogotá en el conocido y escandaloso `Carrusel de la contratación`.
Empezó muy mal, el que ha dicho será un gobierno de a pie y escuchará a todos los tulueños, porque la transparencia empieza cuando se mantiene el espíritu de la Constitución, que creo, por lo menos en la letra, un sistema de pesos y contrapesos para evitar que los mandatarios se extralimiten en sus funciones.
Pero nada de esto ha sido visto por algunos trabajadores de medios locales que piden a gritos y hasta indignados un compas de espera para el nuevo mandatario y consideran desproporcionado que se ejerza el libre derecho a la opinión y la crítica sana y argumentada.
Nada más peligroso para la democracia que el unanimismo, la reverencia desmedida y unos medios coartados, pues la obligación de los periodistas debe estar ante todo y por sobretodo con los lectores y ciudadanos que esperan de los medios un papel responsable y digno.
¡Qué lo que se requiere son propuestas! Perfecto. Empecemos por devolverle la decencia a la política y hagamos del ejercicio público una actividad donde primen los intereses de todos por encima de unos pocos. Sólo de esta manera se le puede empezar a torcer el cuello a esa culebra de siete cabezas en que se convirtió la corrupción en Tuluá.









